Cómo leen los prestamistas tu relación deuda-ingreso
Tu relación deuda-ingreso (DTI) son tus pagos mensuales totales de deuda divididos entre tu ingreso mensual bruto, expresados como porcentaje. Si ganas 5,000 al mes antes de impuestos y pagas 1,750 entre una hipoteca, un préstamo de auto y los mínimos de las tarjetas, tu DTI es 1,750 ÷ 5,000 = 35%. Es la comprobación de capacidad de pago más rápida que puede hacer un prestamista, y por eso casi toda solicitud de hipoteca, financiamiento de auto o préstamo personal pide las cifras que hay detrás.
Qué cuenta como deuda, y qué no
Incluye las obligaciones mensuales contractuales: hipoteca o alquiler, préstamos y arrendamientos de auto, créditos estudiantiles, préstamos personales, pagos mínimos de tarjetas de crédito, cuotas de compra ahora y paga después, y pagos ordenados judicialmente como la pensión alimenticia. Deja fuera los gastos corrientes de la vida diaria: supermercado, servicios, teléfono e internet, primas de seguros, transporte, suscripciones e impuestos. Esos importan para tu presupuesto, pero no son deudas, y los prestamistas los evalúan por separado. Para las tarjetas de crédito usa el pago mínimo y no el saldo completo, porque es lo que estás obligado por contrato a pagar cada mes.
Las guías 28/36 y el techo del 43%
Entre los prestamistas circulan dos reglas prácticas. La primera, llamada a menudo la regla 28/36, sugiere que los gastos de vivienda se mantengan por debajo del 28% del ingreso bruto y todos los pagos de deuda por debajo del 36%. La segunda es un techo del 43% que se aplica con frecuencia en el análisis de riesgo hipotecario, por encima del cual el préstamo se vuelve más difícil de colocar. Ambas son convenciones del sector y no límites legales: cada prestamista, cada producto y cada país fija sus propios umbrales, pondera otros factores como el historial crediticio y el tamaño del enganche, y discrepa sobre qué pagos entran en el cálculo. Toma los rangos de aquí como una idea bien calibrada de dónde estás y confirma los detalles con el prestamista al que pienses acudir.